miércoles, 7 de septiembre de 2016

Capacitaciones

El editor
CAPACITACIONES EN TECNOLOGIAS DE LACTEOS, FRUVER Y CARNES. Composición de los productos, requisitos de calidad fisicoquímicas, procesos tecnológicos de elaboración, materias primas e insumos, equipos requeridos diseño de planta para cada una de las tecnologías. Nota: "Aplican Condiciones y restricciones para algunos de nuestros servicios”, Cualquier inquietud la pueden hacer llegar al correo Electrónico: info@cursosdemanipulaciondealimentos.com

(Imagen de: Wikipedia Commons)

martes, 3 de mayo de 2016

La FDA aprueba la fortificación de la harina de maíz con ácido fólico.

El editor
Imagen Tomada de: Wikipedia.org
El día de hoy, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó la fortificación de la harina para masa de maíz (también conocida como harina de maíz nixtamalizado) con ácido fólico. La aprobación permite a los fabricantes añadir voluntariamente hasta 0.7 miligramos de ácido fólico por libra (454 g) de harina para masa de maíz, en acorde con los niveles de ciertos otros cereales enriquecidos.
El ácido fólico, una forma sintética del folato, es una vitamina B cuyo consumo por parte de las mujeres embarazadas puede ayudar a prevenir defectos del tubo neural, los cuales son malformaciones congénitas que afectan el cerebro, la columna vertebral y la médula espinal. Las mujeres embarazadas que tienen una deficiencia de folato corren un mayor riesgo de dar a luz bebés con defectos del tubo neural.
La harina para masa de maíz se produce cociendo el maíz en cal (un álcali), para luego molerlo. La harina de maíz es un alimento básico de muchos latinoamericanos, entre ellos los de ascendencia mexicana y centroamericana en los Estados Unidos. Puede usarse para cocinar alimentos tales como tortillas, totopos, tamales, tostadas y frituras de maíz.
Imagen Tomado: Wikipedia.org
En la actualidad, los fabricantes pueden usar ácido fólico como un ingrediente opcional —en los niveles especificados— de cereales para el desayuno y algunos otros productos comestibles, tales como la leche de fórmula para bebés y los alimentos de formulación médica, de modo que las personas consuman fácilmente suficiente ácido fólico en su dieta. Además, el ácido fólico debe añadirse a ciertos cereales enriquecidos o a productos hechos a base de ellos, tales como panes, bollos, fideos y pastas. La Fundación March of Dimes y la Academia Americana de Pediatría, entre otras organizaciones, presentaron una petición para la aprobación de un aditivo alimentario en 2012, solicitando la ampliación del fortalecimiento voluntario de la harina de maíz para aumentar la ingesta de ácido fólico en las mujeres estadounidenses en edad de procrear que de manera regular consumen productos a base de harina de maíz como un alimento básico de su dieta.  
“El consumo creciente de ácido fólico en la harina enriquecida ha sido útil para reducir la incidencia de defectos del tubo neural en la población en general”, afirmó la Dra. Susan Mayne, PhD, directora del Centro para la Seguridad de los Alimentos y la Nutrición Aplicada de la FDA. “Nuestros análisis indican que la adición de ácido fólico a la harina de maíz ayudará a aumentar el consumo de ácido fólico en las mujeres que consumen esta harina como un alimento básico de su dieta”.
La FDA puede aprobar el uso de un aditivo alimentario únicamente después de realizar una evaluación científica de seguridad de la información proporcionada en la petición, a fin de asegurarse de que el aditivo sea inocuo o seguro para la población en general. En cuanto al ácido fólico, la FDA evaluó la exposición alimentaria esperada en los seres humanos, los datos toxicológicos y otra información pertinente, incluyendo si el ácido fólico permanecía o no estable en la harina de maíz.
La FDA colaboró con los peticionarios a todo lo largo del proceso de evaluación con el propósito de obtener los datos necesarios para responder a las interrogantes de seguridad lo más pronto posible. Con sustento en esos datos, la FDA llegó a la conclusión de que la adición de ácido fólico solicitada para la harina de maíz a un nivel no superior a los 0.7 mg de ácido fólico por libra (454 g) de harina es segura.
Los cálculos de la FDA y de los peticionarios sobre la exposición indican que la adición del ácido fólico podría aumentar el consumo de esta vitamina entre quienes consumen regularmente productos hechos a base de harina de maíz, entre ellas muchas mujeres latinas. Los peticionarios sostienen que un aumento en el consumo de ácido fólico reducirá el riesgo de los nacimientos con defectos del tubo neural entre este grupo. La FDA no se apoyó en la posibilidad de reducir este riesgo para aprobar el uso propuesto del ácido fólico, sino más bien en una evaluación de su inocuidad o seguridad.
Los fabricantes pueden iniciar la fortificación de la harina de maíz con ácido fólico voluntariamente para el 15 de abril de 2016. Los consumidores que deseen adquirir productos hechos a base de harina de maíz fortificada con ácido fólico deben buscar esta vitamina en la lista de ingredientes.

Tomado de: U.S. Food and Drug Administration
10903 New Hampshire Avenue
Silver Spring, MD 20993
1-888-INFO-FDA (1-888-463-6332)

miércoles, 29 de enero de 2014

¿Lo ha pedido y le han dicho que no?

El editor
Original Publicado el:   29-Ene- 2014  Autor: Luz Marina Carreño Niño 
 Es un día corriente y se nos ocurrió ir a desayunar en un establecimiento gastronómico especializado en repostería tradicional, que dice replicar la memoria y las técnicas de las abuelas sofisticadas.  Del nombre de la empresa no me quiero acordar.

Imagen de: Wikepedia.org
Entrando nos recibe una mezcla de aromas  que nos recuerdan al amasijo, a la infaltable empanada horneada, a la masa hojaldrada que se combina perfecto con la fragancia del dulce de chocolate que se une  con el volátil  olor de las moras. Nuestro oído se deja seducir por el particular sonido que hace la máquina de café mientras detona el agua para preparar un buen tinto que logra envolver  nuestros sentidos con su denso aroma.

Todo transcurre normal. Hacer el pedido, pagar y esperar que preparen el anhelado tinto y café con leche, sin embargo, la naturaleza hace su llamado. Miro alrededor y no encuentro los vectores que indican el acceso al servicio sanitario. Me dirijo al personal de la tienda, pido que me indiquen dónde queda el baño y con gran sorpresa me dicen que no tienen ese servicio. Se hace consecutiva la pregunta y respuesta con otras personas. A mi juicio, el público en general creerá que el préstamo del baño es un favor, y que en este lugar no tuvieron suerte para atender a sus necesidades fisiológicas, entendiendo que solo están  pagando  por consumir los  alimentos.

Pero por mi parte, me pareció un desagravio total, un insulto con el usuario. Le manifesté al personal de tan ufanado establecimiento lo equivocados que estaban con semejante acción, sobre la cual no existió mayor preocupación. Pregunto: ¿Qué pensará un extranjero o un turista que viene a probar y deleitarse,   muy a propósito del desarrollo del turismo gastronómico?

Esta situación me lleva a informar: NO le están haciendo un  FAVOR, es una OBLIGACION  y lo sustenta la normatividad Colombiana, según el decreto 3075 de 1997 en el Capítulo VIII (RESTAURANTES Y ESTABLECIMIENTOS DE CONSUMO DE ALIMENTOS)  artículo 36, literal H: Contarán con servicios sanitarios para uso del público, separados para hombres y mujeres, salvo en aquellos establecimientos en donde por razones de limitaciones del espacio físico no lo permita caso en el cual podrán emplearse los servicios sanitarios de uso del personal que labora en el establecimiento y los ubicados en centros comerciales".

 De otro lado, la resolución 2674 de 2013 dice en el capítulo VIII (RESTAURANTES Y ESTABLECIMIENTOS GASTRONOMICOS), artículo 32, numeral 1: Su funcionamiento no puede poner en riesgo la salud y el bienestar de la comunidad.  Nuevamente en el numeral 11 dice: contaran con servicio sanitario en cantidad suficiente para uso público, salvo que por limitaciones de espacio físico no lo permitan, caso en el cual se podrían utilizar los servicios sanitarios de uso del personal que labora en el establecimiento o los ubicados en los centros comerciales, los cuales deben estar separados por sexo y debidamente dotados y estar en perfecto estado de funcionamiento y aseo.

Es claro que muchos de los establecimientos de alimentos desconocen o hacen caso omiso de las normas, y el usuario o cliente sumiso por desconocimiento. Con semejante menester caben los siguientes interrogantes: ¿Acudirá  a un establecimiento como estos,  lugar a sabiendas que no le van a dar más barato por no prestarle el baño?
Queda pendiente el trabajo de la Secretaria de Salud y a la Superintendencia de Industria y Comercio donde ya dejé la queja.

Luz Marina Carreño Niño
Ing. de Alimentos

 Editora: Alejandra Hernández Ruíz

miércoles, 9 de mayo de 2012

La cocina española desplazó a la alimentación tradicional indígena.

El editor
Alguna vez el altiplano cundiboyasense fue el paraíso de la quinua y el amaranto, alimento básico de la nobleza indígena suramericana.

Salvo excepciones como el ají, el tomate, la papa, la arracacha y el maíz, la mayoría de alimentos americanos fueron relegados.

"El maíz era entonces la comida del pueblo, del indígena raso cuenta el investigador gastronómico Gustavo Machado- cuyo único saber gastronómico no pudo ser solamente hacer sopitas, como nos lo han enseñado".

Nuestra cocina criolla se formó a partir de la influencia de la cocina popular española, como lo explica el historiador Germán Patiño:



"Era la mesa de los campesinos españoles medievales del sur de la Península Ibérica que llegaron con las tropas en La Conquista. No era la cocina de la nobleza, ni de la corte. Por eso nuestros platos están emparentados con otros como 'la olla podrida', el antecedente más directo de los sancochos latinoamericanos, cuya influencia se difundió en todo el continente americano".

Así, a la hora de la Independencia, teníamos ya una cocina criolla basada en la comida española, elementos americanos algo de los negros que llegaron después. La reacción de las élites granadinas -cuenta el historiador Germán Patiño- fue un intento de diferenciarse de España, incluso en la cocina.

"El efecto principal en nuestra cocina se percibe en el relato Las tres tazas, de José María Vergara y Vergara, que habla de tres momentos del siglo XIX, uno en el que se servía la taza de chocolate, mezcla de lo español con lo americano. Siguen la taza de té, de influencia inglesa y la de café de influencia francesa". Documentos sobre la cocina posterior a la Independencia enfatizan en estas influencias. Están, por ejemplo, los recetarios de El Estuche, compilados a finales del siglo XIX por Jerónimo Argaez, el fundador del primer diario de carácter nacional, El Telegrama.

Argaez contó en estas páginas cómo se hacían las celebraciones, fiestas y ferias y cómo se servían las mesas. En su libro Los sabores del pasado, el historiador gastronómico Lácydes Moreno Blanco hizo, a su vez, una compilación de El Estuche y, en el prólogo, resalta que la mayoría de recetas tienen más carácter francés que neogranadino.

A la manera de ver de Gustavo Machado, sin desconocer el tema del interés por lo inglés y lo francés, la influencia de la Independencia en la cocina criolla colombiana más bien fue poca. Durante la Conquista no se respetó nada, según Machado.

"Lo que logró mantenerse, se mantuvo porque no hubo nada con qué sustituirlo. Al llegar, el conquistador trajo lo más que pudo, menospreció todo lo que fuera indígena, incluso su comida. El ají les sirvió para subsanar en algo el error de haber creído que al toparse con América habían llegado a Oriente. Hay que recordar que llegaron buscando pimienta".

"Nosotros seguimos menospreciando lo nuestro -dice Machado-. Porque los criollos que tomaron el poder eran descendientes de españoles, que aspiraban a subir, no a bajar: querían ser españoles y menospreciaban lo nuestro".

A pesar de esto, trascendieron los productos cuyas utilidades fueron valoradas por los europeos.

Actualmente España, Grecia e Italia tienen cultivos industriales de chirimoya que no tenemos aquí, lo mismo pasó con el pimentón que fue bautizado así porque al no encontrar pimienta encontraron un picante que les ayudó a sustituir la especia que no hallaron.

"La papa es el producto más sobresaliente de todos hoy, es un producto tan importante -agrega Machado- que hay alemanes que consideran que es originaria de Alemania y un irlandés no se concibe sin papa".

Machado piensa que la Independencia no generó rescate alguno de lo propio. La mezcla de cocinas que nació en la Conquista, basada en lo que para nosotros es el puchero: un sólido de carnes y verduras cocinadas en una sopa que servían en tres tiempos: el líquido, las verduras y las carnes y por eso era llamada 'los tres golpes' en España, era una cocina de la clase baja que en América se combinó con elementos nativos y sal.

De America, ellos aprendieron a cocinar con sal. Metían la comida en un canasto con sal donde se iba a cocinar, se ponía a consumir y después se rompía la sal, así se cocinaba acá (como el lomo al trapo, pero en versión indígena).

Y encima, vino Humboldt, hizo su periplo por Venezuela, Colombia y Ecuador, vino dio conferencias hablando sobre la necesidad de que el desarrollo de América se basara en lo americano y no en su intento de imitar a Europa.

"Y todavía no le hacen caso -insiste Machado-. Todavía celebramos al estilo español y europeo, la celebración de la Independencia fue europea"

Autor: El Tiempo.com, "La cocina española desplazó a la alimentación tradicional indígena de nuestras mesas"Fecha de publicación19 de julio de 2009, Citado el 09/05/2012, Documento en línea disponible en: eltiempo.